martes, 14 de junio de 2016


Te busqué cada noche a las doce,
y cada día las veinticuatro.

En el café de las cinco,
en el cigarro de las siete.

Busqué tu reflejo en una copa,
en el redil de mis instintos,
en lo más ridículo de mi memoria.

De veras,
escarbé en cada rincón.

Pero como ni te encontré,
ni tú andabas queriendo encontrarme,
me limité a tergiversar los factores.

Busqué tus labios en otras caras,
y tu mirada en los ojos equivocados.

Te busqué tanto,
que tan solo encontré
el infierno más palpable
bajo una ausencia,


                si quieres te lo enseño.

10 comentarios:

  1. Gran poema, me encantó, me recuerda a los chicles que tomabas de pequeño, los abrías con una gran ilusión, para ver impreso siempre "sigue buscando".
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Espero que en alguna de esas otras caras encontrases más que una distracción

    ResponderEliminar
  3. Al final buscar algo de alguien en otros nos conduce a la tristeza, porque ni lo encontraremos ni seremos capaces de ver las bondades de las otras personas.

    Qué fácil es saberse la teoría pero qué díficil la práctica. Tremenda putada el amor no correspondido...

    Salud y abrazos.

    ResponderEliminar
  4. Perfecto. Hermoso. Desde la primer palabra me conquistó. Magia es poder escribir de esta manera, te aplaudo. Saludos

    ResponderEliminar
  5. Perfecto. Hermoso. Desde la primer palabra me conquistó. Magia es poder escribir de esta manera, te aplaudo. Saludos

    ResponderEliminar
  6. Lo mejor es, al final, llegar a encontrarlo.

    https://alfilodelsur.com/

    ResponderEliminar